Los carbohidratos están ampliamente distribuidos en la naturaleza, particularmente en el reino vegetal. La lactosa es el carbohidrato principal en la dieta de la mayoría de los lactantes, sobre todo en los primeros 6 meses de vida.
La miel de abejas, frutas y varios vegetales contienen otros disacáridos. Sin embargo, la mayor parte de los carbohidratos en la dieta son almidones y dextrinas de cereales, raíces, tubérculos, leguminosas de grano, y sus productos. Los carbohidratos procesados incluyen los azúcares industriales y una gran variedad de productos caseros y comerciales, como jaleas, bebidas endulzadas, dulces, mieles, jarabes y golosinas.
El cuerpo humano utiliza los carbohidratos en forma de glucosa. La glucosa también se puede transformar en glucógeno, un polisacárido similar al almidón, que es almacenado en el hígado y en los músculos como fuente de energía de la que el cuerpo puede disponer fácilmente. El cerebro necesita utilizar la glucosa como fuente de energía, ya que no puede utilizar grasas para este fin. Por este motivo se debe mantener constantemente el nivel de glucosa en sangre en un nivel óptimo. La glucosa puede provenir directamente de los carbohidratos de la dieta o de las reservas de glucógeno. Varias hormonas, entre ellas la insulina, trabajan rápidamente para regular el flujo de glucosa que entra y sale de la sangre y mantenerla a un nivel estable.
La energía para todas las funciones del cuerpo, incluyendo la muscular, depende de los carbohidratos
• Esta en la digestión y asimilación de otros alimentos
• Dan energía a través de las calorías produciendo calor en el cuerpo, esto ocurre cuando el carbón se une con el oxígeno en la corriente sanguínea.
• También ayudan a regular el metabolismo de las proteínas y grasas; las grasas requieren de los carbohidratos para su descomposición dentro del hígado.
Los carbohidratos tienen varias funciones en las células. Ellos son una excelente fuente de energía para las varias actividades que ocurren en nuestras células. Algunos carbohidratos pueden tener una función estructural. Por ejemplo, el material que mantiene a las plantas de pie y da a la madera sus propiedades resistentes es una forma del polímero de glucosa conocida como la celulosa. Otros tipos de los polímeros de azúcar se encuentran en las energías almacenadas, como el almidón y el glicógeno. El almidón es encontrado en productos vegetales como las papas, y el glicógeno es encontrado en animales. Una forma corta de la molécula del glicógeno está presentada a continuación.
La principal función de los carbohidratos es proveer energía al cuerpo, especialmente al cerebro y al sistema nervioso. El organismo transforma los almidones y azúcares en glucosa.
Las necesidades del organismo son cubiertas por la alimentación. Las carbohidratos pueden ser absorbidos directamente en el intestino, sin necesidad de ser degradados. Una vez absorbidos pasan al hígado que es capaz de almacenarlos en forma de glucógeno. Este es transformado continuamente en glucosa que pasa a la sangre y que es consumida por todas las células del organismo.
La cantidad máxima de glúcidos que podemos ingerir sólo está limitado por su valor calórico y nuestras necesidades energéticas, es decir, por la obesidad que podamos tolerar.
La familia de los carbohidratos incluye la de los azúcares y los almidones. A pesar de que ambos tipos de carbohidratos son transformados en glucosa, los alimentos ricos en almidones, como los granos y vegetales, usualmente suplen vitaminas, minerales y fibras. En cambio los azúcares como los caramelos, pudines, cereales azucarados, proveen calorías vacías, que proporcionan energía pero no nutrientes.
También los carbohidratos son esenciales para la comunicación entre las células. Estas moléculas también ayudan a las células adherirse la una a la otra, así como al material que rodea a éstas en el cuerpo. La capacidad del cuerpo para defenderse contra la invasión de microbios y la eliminación del material extranjero (como la captura del polvo y el polen por el tejido mocoso en nuestra nariz y garganta) es también dependiente de las propiedades de los carbohidratos.
En la naturaleza las grasas se encuentran en forma liquida y sólida, en ciertas partes de plantas (semillas y frutos)
El colesterol es malo para su salud, y aunque hay personas que saben que el colesterol se relaciona con las grasas, que obstruye las arterias y puede provocar infartos, la mayoría desconoce que se trata de un compuesto químico indispensable para el funcionamiento normal de nuestro organismo, y en ocasiones piensa incluso que es una enfermedad.
Se le llama colesterol a un tipo de lípido (grasa) que se encuentra presente en el cuerpo humano y en todos los alimentos de origen animal.
En la sangre existen pequeñas cantidades de colesterol, una parte se obtiene del colesterol de los alimentos de origen animal que son consumidos por el hombre y otra parte se sintetiza (se fabrica) en el mismo organismo, específicamente en el hígado y de ahí pasa a la sangre.
Las grasas y lípidos se pueden encontrar en el cuerpo humano en membranas celulares, vaina de molino de los nervios, órganos y tejidos.
Como también en el tejido adiposo, también llamado grasa corporal, que es el tejido conectivo compuesto de adipocitos. Su función principal es almacenar energía en forma de grasa, aunque también aísla el cuerpo y actúa como un cojín para los órganos. La obesidad en los animales, incluyendo a los humanos, no depende del peso corporal sino de la cantidad de grasa en el cuerpo. En mamíferos existen dos tipos de tejido adiposo: el blanco y el marrón. El tejido adiposo también sirve como un importante órgano endocrino, produciendo hormonas recientemente descubiertas como la leptina, la resistina y la TNFα.
El tejido adiposo tiene una "matriz intracelular" más que una extracelular; se divide en lóbulos por pequeños vasos sanguíneos. Las células de esta capa son los adipocitos